Desplazarme y esperar el momento propicio para captar la fuerza visual que despide el paisaje. Las playas limpias de agua cristalina, las rocas y los edificios, estos últimos incorporados a la evocación de un panorama que te transporta en el tiempo, hacia el futuro. Quizá todos vayan a visitar el mar y a disfrutar la algarabía de sus noches. Yo además de todo ello, regresaré para contemplar la majestuosidad y particularidad de su arquitectura. Porque eso es Benidorm: naturaleza, calidad de vida y una ciudad futurista.
Vista desde la Avenida de la Comunidad Valenciana.